Un 61% no ha sido llamado para una entrevista de trabajo en el último año, a pesar de que el 56% aplica a varias ofertas de empleo semanales.

  • El 90% achaca esta falta de oportunidades laborales a su edad.
  • A más edad, más paro de larga duración: el 74% de los desempleados mayores de 55 años es desempleado de larga duración, cifra que desciende hasta el 61% entre los que tienen entre 45 y 55 años y hasta el 54% entre los desempleados a nivel general.
  • Un 40% sigue teniendo hijos dependientes a su cargo y un 35% continúa pagando hipoteca y/o alquiler.
  • Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “quedarse sin empleo a las puertas de la jubilación es un problema de dimensiones mayúsculas. Muchos desempleados mayores de 55 años pierden su trabajo con una pequeña indemnización que no les cubre hasta la edad de jubilación, lo que les exige buscar un empleo que, en muchas ocasiones, nunca llega. En estos casos, el paro puede convertirse en una situación crónica y se incrementa notablemente el riesgo de exclusión social”.
  • La Fundación Adecco propone 4 pautas clave para que los mayores de 55 años encuentren empleo.
  • Durante el último año, la Fundación Adecco ha generado empleo para el 21% de los candidatos de 55 años a los que ha atendido.

 

Mucho se han analizado las dificultades laborales que atraviesan los desempleados una vez cumplen los 45 años. En primer lugar porque, en un mercado altamente competitivo, las empresas tienen tendencia a decantarse por los más jóvenes, a los que asocian con más formación, flexibilidad y rentabilidad. Y, en segundo lugar, porque muchos desempleados senior provienen de sectores que ya no generan oportunidades profesionales, por lo que tienen que reciclarse para volver a ser “empleables”, así como actualizar sus técnicas de búsqueda de empleo, en un mercado que evoluciona a pasos agigantados.

Sin embargo, es a partir de los 55 años cuando las oportunidades profesionales caen estrepitosamente. Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “quedarse sin empleo a las puertas de la jubilación es un problema de dimensiones mayúsculas. Muchos desempleados mayores de 55 años pierden su trabajo con una pequeña indemnización que no les cubre hasta la edad de jubilación, lo que les exige buscar un empleo 2 que, en muchas ocasiones, nunca llega. En estos casos, el paro puede convertirse en una situación crónica y se incrementa notablemente el riesgo de exclusión social”

A día de hoy, el Servicio Público de Empleo Estatal ofrece una prestación especial de 426 euros al mes para los mayores de 55 años hasta la edad de jubilación, pero no todos cumplen los requisitos para acogerse a ella o, haciéndolo, la cuantía no es suficiente para sufragar sus gastos fijos (hipoteca, responsabilidades familiares, etc).

Consciente de ello, la Fundación Adecco ha realizado una encuesta a 1.500 desempleados mayores de 55 años que, en el último año, han acudido a sus oficinas en búsqueda de una oportunidad profesional. Este muestreo ha sido posible gracias al apoyo del proyecto Lanzaderas de Empleo de la Fundación Santa María la Real.

Más de medio millón de mayores de 55 años buscan empleo

A día de hoy, 560.100 personas mayores de 55 años buscan empleo en nuestro país, un 16% más que hace un lustro, cuando se contabilizaron 481.600.

A pesar de que el volumen de desempleados sigue siendo muy elevado (más de medio millón), no hay que olvidar que, con la recuperación económica, este año se ha producido la tercera caída consecutiva en el número de desempleados que superan esta edad.

55 años: cuando el desempleo se cronifica

Hoy en día, se trata de un sector de la población que sigue siendo muy activo y que, en gran parte de los casos, atesora una dilatada experiencia. Sin embargo, cuando se pierde el empleo con 55 años o más, salir del mismo puede antojarse muy complicado. De hecho, muchos desempleados de esta edad acumulan largos periodos de inactividad. Concretamente, casi tres cuartas partes (74%) lleva más de un año sin encontrar trabajo, cifra que desciende hasta el 61% entre los que tienen entre 45 y 55 años y hasta el 54% entre los desempleados a nivel general. Es llamativo como además, la mayoría de los desempleados de larga duración mayores de 55 años, lleva más de 2 años en paro: un 61% del total.

Como se observa en el siguiente gráfico, a más edad, mayor es el desempleo de larga duración, siendo los mayores de 55 años los más damnificados:

Según Mesonero: “los prejuicios sociales y empresariales se redoblan cuando se trata de contratar a un mayor de 55 años. A menudo, los reclutadores suelen identificarlos con un perfil obsoleto, lo que les puede conducir al descarte automático. Además, en muchos casos, los mayores de 55 años están desentrenados en la tarea de buscar empleo, y ello les lleva a no seguir la estrategia correcta. Por todo ello, las posibilidades de caer en el desempleo de larga duración y en la exclusión social, se vuelven muy elevadas”.

Fuera del mercado, ¿de por vida?

La mayoría de los encuestados (un 70%) cree que no podrá volver a trabajar nunca. En otras palabras, 7 de cada 10 considera que al quedarse sin empleo, se ha quedado fuera del mercado para siempre. Un 20% cree que tardará más de un año en colocarse, mientras que sólo un 10% cree que estará trabajando en los próximos 12 meses.

En este sentido, un 61% declara no haber sido llamado para una entrevista de trabajo durante el último año, a pesar de que el 56% aplica a varias ofertas de empleo semanales. Por su parte, un 33% ha realizado entre 1 y 5 entrevistas y sólo un 5% ha superado las 5.

El 90% de los encuestados achaca esta falta de oportunidades laborales a su edad, mientras que un 10% lo asocia a otras circunstancias del mercado.

Trabajar: una necesidad imperante

Como hemos analizado, las dificultades para encontrar empleo se multiplican a partir de los 55 años, produciéndose una curiosa paradoja, ya que trabajar se convierte, precisamente, en una necesidad imperante. De hecho, el 40% sigue teniendo hijos económicamente dependientes y un 35% continúa pagando hipoteca y/o alquiler. Así, la falta de empleo podría significar, en los casos más extremos, la pérdida de la vivienda, así como comprometer el futuro de sus hijos.

Fuente: cepymenews.es

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