Desempleados mayores de 55 años, los olvidados de la recuperación económica

Siete de cada diez creen que no podrán volver a trabajar nunca y seis de cada diez no han sido llamados para una entrevista de trabajo en el último año. A más edad, más paro de larga duración: el 74% de los desempleados mayores de 55 años es de larga duración, cifra que desciende hasta el 61% entre los que tienen entre 45 y 55 años y hasta el 54% entre los desempleados a nivel general.

Mucho se han analizado las dificultades laborales que atraviesan los desempleados una vez cumplen los 45 años. En primer lugar porque, en un mercado altamente competitivo, las empresas tienen tendencia a decantarse por los más jóvenes, a los que asocian con más formación, flexibilidad y rentabilidad. Y, en segundo lugar, porque muchos desempleados senior provienen de sectores que ya no generan oportunidades profesionales, por lo que tienen que reciclarse para volver a ser empleables, así como actualizar sus técnicas de búsqueda de empleo, en un mercado que evoluciona a pasos agigantados.

Sin embargo, es a partir de los 55 años cuando las oportunidades profesionales caen estrepitosamente. Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “quedarse sin empleo a las puertas de la jubilación es un problema de dimensiones mayúsculas.

Muchos desempleados mayores de 55 años pierden su trabajo con una pequeña indemnización que no les cubre hasta la edad de jubilación, lo que les exige buscar un empleo que, en muchas ocasiones, nunca llega. En estos casos, el paro puede convertirse en una situación crónica y se incrementa notablemente el riesgo de exclusión social”.

A día de hoy, el Servicio Público de Empleo Estatal ofrece una prestación especial de 426 euros al mes para los mayores de 55 años hasta la edad de jubilación, pero no todos cumplen los requisitos para acogerse a ella o, haciéndolo, la cuantía no es suficiente para sufragar sus gastos fijos (hipoteca, responsabilidades familiares, etcétera).

Hoy en día, se trata de un sector de la población que sigue siendo muy activo y que, en gran parte de los casos, atesora una dilatada experiencia. Sin embargo, cuando se pierde el empleo con 55 años o más, salir del mismo puede antojarse muy complicado. De hecho, muchos desempleados de esta edad acumulan largos periodos de inactividad. Concretamente, casi tres cuartas partes (74%) lleva más de un año sin encontrar trabajo, cifra que desciende hasta el 61% entre los que tienen entre 45 y 55 años y hasta el 54% entre los desempleados a nivel general. Es llamativo como además, la mayoría de los desempleados de larga duración mayores de 55 años, lleva más de dos años en paro: un 61% del total.

Según Mesonero, “los prejuicios sociales y empresariales se redoblan cuando se trata de contratar a un mayor de 55 años. A menudo, los reclutadores suelen identificarlos con un perfil obsoleto, lo que les puede conducir al descarte automático. Además, en muchos casos, los mayores de 55 años están desentrenados en la tarea de buscar empleo, y ello les lleva a no seguir la estrategia correcta. Por todo ello, las posibilidades de caer en el desempleo de larga duración y en la exclusión social, se vuelven muy elevadas”.

Fuente: zamora24horas.com

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