EL PARO JUVENIL Y LA DISCRIMINACIÓN LABORAL POR EDAD

El argumento más habitual que usan los políticos para justificar las medidas de discriminación por edad es que la tasa de paro entre los jóvenes es considerablemente más alta –más alta cuando más jóvenes- que en el resto de la población, y que por lo tanto, con objeto de paliar ese problema, están justificadas las medidas preferenciales a favor de los jóvenes.

Un análisis detallado de la cuestión, sin embargo, pone de manifiesto el carácter demagógico de este argumento:

1.- La expresión “paro juvenil” induce a confusión, pues parece indicar que se trata de un problema que se deriva de su condición de jóvenes.

2.- El paro que sufren muchos jóvenes no tiene que ver con su edad sino con su falta de experiencia o preparación profesional. Esa falta de experiencia es más habitual en la gente joven –no han tenido tiempo aún de adquirir experiencia profesional, o de formarse en un camino profesional- pero no es exclusiva de las personas jóvenes. El paro por ese motivo –falta de experiencia profesional (que puede deberse también a un cambio de rumbo profesional)- puede afectar a una persona de cualquier edad.

3.- Puestos a elegir a un cirujano para una operación de corazón, o simplemente a un médico para tratarnos de una dolencia, o a cualquier profesional para que nos haga un servicio que necesitamos, tenderemos a elegir siempre al que tiene más experiencia (y lo mismo hará cualquier empresa ). Nadie quiere ser conejillo de indias.

4.- Es importante, por tanto, entender que el paro juvenil no se debe a un problema de discriminación por edad. A las personas jóvenes nadie las discrimina por su edad sino todo lo contrario. De hecho, muchas personas en nuestra sociedad hacen todo lo posible –hasta someterse a cirugías- para aparentar ser joven. Ningún blanco intentaría aparentar ser negro en un país racista. Nuestra sociedad, como bien sabemos, glorifica todo lo que tenga que ver con la juventud (“qué grande es ser joven”). Los jóvenes no son objeto de discriminación a causa de su edad.

5.- Las personas de edad, sin embargo, sí son objeto de discriminación por su edad . Cuanto más avanzada su edad, más discriminación sufren, unas veces sutil y otras legal y manifiesta.

6.- Hay muchos jóvenes que pertenecen a familias acomodadas o que, por diversas circunstancias cuentan con recursos de sobra para vivir bien, y sin embargo se benefician de toda una serie de privilegios tan sólo por su edad. Esos privilegios se costean injustamente con los impuestos de personas de edad más avanzada que carecen de medios suficientes para hacer frente a las cargas familiares y de todo tipo propias de su edad, y que son objeto de discriminación a causa de su edad.

7.- Como si se tratara de medidas compensatorias por discriminación sufrida en el pasado (como es el caso de los negros en EE.UU.), en España el Gobierno, y la clase política en general, intentan resolver un problema (el “paro juvenil”) que no tiene su raíz en la discriminación por edad a base de imponer medidas de discriminación por edad que causan grave perjuicio a otros sectores de edad y generan antagonismo social. En consecuencia, es el gobierno el que está generando auténtica discriminación por edad donde no existía.

8.- El problema del mal llamado “paro juvenil” (es decir, el paro de personas sin experiencia profesional, de todos los grupos de edad) se resuelve con medidas estructurales, con una legislación que incentive la creación de puestos de trabajo dignamente retribuidos para personas que se encuentran en proceso de adquirir experiencia profesional. No se resuelve fomentando la discriminación contra otros sectores de la población a base de arrebatarles su derecho inalienable a la igualdad, y convertirles en objeto de injustificada discriminación.

9.- Finalmente, es importante señalar que el impacto del desempleo en una persona de entre 18 y 22 años es muy diferente del que tiene sobre personas mayores de 45 años, que habitualmente tienen cargas familiares y frecuentemente graves responsabilidades financieras (hipotecas, etc.), así como el impacto psicológico que tiene en una persona de esa edad un paro prolongado en lo que se refiere a su sentido de realización personal.

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