Casi cinco de cada 10 parados de muy larga duración tienen más de 45 años

Sólo el 4% de las ofertas de empleo se dirige a esta franja de edad

Bruselas urge a España a corregir las “importantes ineficiencias” en políticas activas de empleo

Más de 1,8 millones de parados llevan dos o más años pasando los lunes al sol. Como en la cinta dirigida por Fernando León de Aranoa, estrenada en 2002, su desesperación e impotencia aumenta al ver cómo pasan los meses y no se les abre ninguna puerta. Se sienten invisibles y expulsados por un mercado laboral que no cuenta con ellos.

Y no son pocos. Casi un 42% de los 4,3 millones de desempleados lleva dos o más años en el paro. Y de los 1.811.200 parados de muy larga duración, 874.600 tienen más de 45 años. En su caso, lo tienen difícil por partida doble. Tanto la edad como el elevado tiempo que llevan sin empleo juega en su contra.

En concreto, casi cinco de cada 10 parados de muy larga duración (un 48%) tienen más de 45 años. Y pese a lo complicado que lo tienen para reengancharse al mercado laboral, sólo un 4% de las ofertas de empleo en España se dirige a esta franja de edad, según un informe de Adecco e Infoempleo.

Es cierto que en el último año la cifra de parados de muy larga duración ha disminuido. Hoy tenemos 347.400 menos que hace un año y parece que hemos dejado atrás el peor momento. En 2014 llegaron a ser 2.343.600.

“Problema estructural”

Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer para llegar a los niveles previos a la crisis. De los 205.300 desempleados de muy larga duración en 2007 se ha pasado a 1.811.200, un 782% más, comparando los terceros trimestres de esos años, de acuerdo a la Encuesta de Población Activa (EPA). Un incremento muy elevado que, según los expertos, permite hablar ya de que nos enfrentamos a “un problema estructural” y no a una mera cuestión coyuntural fruto de la crisis, concluye un estudio de la Fundación Bertelsmann.

Los resultados de este trabajo muestran un claro desequilibrio entre el norte y el sur de Europa. Mientras que en el conjunto de la UE un 4,3 % de la población en edad laboral es desempleada de larga duración, los valores de Grecia (17,7 %), España (10,8 %) y Croacia (10,4 %) son claramente superiores. Los países con menos desempleados de larga duración son el Reino Unido (1,5 %), Suecia (1,5 %) y Luxemburgo (1,6 %).

Además, si bien en casi todos los países el desempleo de larga duración se ceba con las personas menos cualificadas (la media de la Unión Europea es del 5,9%), en Grecia, España y Croacia afecta también a más del 10% de las personas con un nivel de cualificación medio, y a más de un 5 % de las que tienen un nivel de cualificación alto.

“En algunos países, el paro de larga duración se ha convertido en un fenómeno masivo que hace peligrar la recuperación económica de Europa”, asegura Aart de Geus, presidente de la Junta Directiva de la Fundación Bertelsmann, en declaraciones recogidas por Efe.

A su juicio, este tipo de paro “no sólo es perjudicial para los presupuestos públicos, sino también para las personas que permanecen demasiado tiempo sin perspectivas”, porque pierden “la confianza en la política y en la economía de mercado”.

Y el problema puede ser todavía más alarmante, ya que estas cifras oficiales (procedentes de la Encuesta Comunitaria de Fuerza de Trabajo) ignoran al importante número de personas en edad de trabajar que, por estar en cursos de formación o por haber desistido completamente de buscar empleo, no están incluidas en estas estadísticas.

Recualificación e intermediación laboral

Pero, ¿cómo se puede ayudar a estos desempleados a reengancharse en el mercado laboral? Sobre la mesa hay varias alternativas: reforzar los servicios públicos de Empleo para que no sólo gestionen prestaciones sino que también proporcionen orientación laboral; incrementar la colaboración público-privada en materia de intermediación laboral y reforzar las políticas activas de empleo.

Para Valentín Bote, director de Randstad Research, es primordial actuar en dos ejes. Primero, recualificando a estos desempleados que llevan tanto tiempo en paro y, más tarde, ayudándoles a encontrar un nuevo empleo.

“Dos terceras partes de los desempleados tienen un nivel de estudios correspondiente a secundaria obligatoria o incluso menos. Se está creando empleo a un ritmo importante, pero se trata de un trabajo cada vez más cualificado. Por eso, quien lleve mucho tiempo en el paro y no tenga alguna de las cualificaciones que demandan las empresas tiene un riesgo real de no salir del paro”, asegura Bote en una conversación con EL MUNDO.

A su juicio, “conseguir un FP de grado medio o un certificado de profesionalidad ayuda y mucho a mejorar la empleabilidad. Y sería una parte muy importante de la solución, sobre todo para aquellos parados de larga duración que tienen una baja cualificación”.

Ahora bien, el objetivo final es que encuentren un empleo y, para eso, la intermediación laboral es muy importante. Y ahí, precisa Bote, es “donde más se está fallando”. “Los servicios públicos de empleo no han hecho esa labor de intermediación de una manera eficaz hasta el momento”. Por eso, considera que se debe apostar más por la colaboración público-privada en este ámbito, tomando como modelo países donde ha tenido un gran éxito, como Reino Unido.

Tanto en una como en otra línea de actuación, añade, lo importante es hacerlo “desde el primer momento que un trabajador se queda sin empleo para evitar que acabe convirtiéndose en un parado de larga duración”.

De momento, el Gobierno ha puesto en marcha un nuevo programa de orientación laboral para este colectivo, en concreto, para aquellos con edades comprendidas entre los 30 y los 55 años.

Políticas activas de empleo

Además, en los Presupuestos para 2016 aumenta el importe destinado a políticas activas de empleo, en concreto, 477 millones más que el año pasado; aunque se reduce un 23% el presupuesto destinado al pago de las prestaciones por desempleo.

En total, 5.265 millones -de los cuales 1.800 millones serán gestionados por las Comunidades Autónomas- para mejorar la empleabilidad de los jóvenes y de otros colectivos especialmente afectados por el desempleo como los mayores de 45 años parados de larga duración, así como para reforzar la formación profesional para el empleo.

Para Valentín Bote, “la clave no está tanto en incrementar el gasto en políticas activas de empleo sino en pensar bien en qué se gasta ese dinero, abandonando las líneas de gasto que no han resultado efectivas y que suponen mucho coste, como las bonificaciones fiscales a la contratación”, una de las medidas estrellas impulsadas por el departamento dirigido por Fátima Báñez.

Lo que parece claro es que si no se actúa rápido, esta bolsa de parados de larga duración hará muy complicado que la tasa de paro baje en los próximos años del 14% o 15%.

“Los desempleados de cierta edad, que proceden del boom de la construcción y que no se han recualificado lo tienen muy complicado para volver al mercado laboral salvo que se genere otra burbuja inmobiliaria”, explica Bote. Y es que “no resulta fácil cambiar de rumbo a una determinada edad cuando, además, no se tienen estudios”.

Fuente: elmundo.es

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar