25.000 euros por cabeza que pagaremos los demás contribuyentes para que algunas personas, por su edad y solo por su edad, sin tener en cuenta su capacidad adquisitiva ni la de sus familias, puedan comprarse un piso.

Un nuevo ataque a la igualdad, una medida más en línea con el «juvenilismo», la discriminación por edad, a favor de un sector de la población, que esperan les den los votos que necesitan.

Una persona de 40 o 50 años que lleva mucho más tiempo trabajando y ahorrando para poderse comprar un piso no va a disfrutar de ese privilegio, cuando en realidad es quien más merecido lo tendría. Claro, es muy bonito poderte comprar un piso con 27 o 30 años. Eso de esperar a los 50 se queda para los tontos, que evidentemente no se merecen el apoyo fiscal que ahora se promete a los «jóvenes».

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