A menudo, los empresarios tienen actitudes negativas hacia los trabajadores de más edad. La discriminación por motivos de edad persiste aunque los trabajadores mayores no necesariamente sean menos saludables, educados, capacitados o productivos que sus colegas más jóvenes. En particular, las mujeres mayores enfrentan el doble problema de la discriminación fundamentada en el sexo y en la edad.

Las estrategias que combaten el edadismo pueden crear más oportunidades para instituir equipos intergeneracionales y organizar campañas para cuestionar los mitos y los estereotipos erróneos que dificultan la capacidad de participación de las personas mayores.

Diversos estudios han investigado los efectos de la colaboración en el trabajo de personas jóvenes y adultos mayores con el propósito de combatir estereotipos negativos, y en ellos se ha observado que la exposición a ejemplos positivos de trabajadores mayores puede mejorar las creencias implícitas sobre este grupo de edad.

Una intervención que proporcionó información sobre los mitos y realidades del envejecimiento, y que fue seguida de un debate sobre la discriminación por motivos de edad con el fin de cambiar ciertas actitudes, logró cambiar de manera exitosa las percepciones de los jóvenes sobre el envejecimiento. También se ha comprobado que un mayor grado de contacto reduce las actitudes negativas y modera las percepciones.

Leyes contra la discriminación
En varios países de ingresos altos y medianos se han aprobado leyes antidiscriminatorias para combatir la discriminación por motivos de edad. Para los países de la Unión Europea, por ejemplo, la Directiva 2000/78/CE relativa al establecimiento de un marco general para la igualdad de trato en el empleo y la ocupación tiene por objeto combatir la discriminación en el lugar de trabajo por causa de discapacidad, orientación sexual, religión y edad, y todos los Estados miembros de la Unión Europea deben implementar esta norma en sus leyes nacionales.

Los Estados Unidos, que tienen uno de los índices más altos de participación de personas de más de 65 años en el mercado laboral, cuentan con uno de los sistemas antidiscriminatorios más sólidos. Por ejemplo, la Ley de 1967 sobre Discriminación en el Empleo por Motivos de Edad prohíbe la discriminación laboral en contra de las personas de 40 años o más. En otros países, como los Países Pajos, se ha llegado a analizar los anuncios de oferta de empleo para evitar la discriminación por motivos de edad.

Derogar las edades de jubilación obligatoria
La edad no es un indicador fiable para juzgar la posible productividad o empleabilidad de un trabajador. La OCDE ha recomendado la eliminación de todas las políticas de jubilación obligatoria con el fin de beneficiar a los trabajadores, los empleadores y las economías.

Muchos países, entre ellos los que han adoptado medidas para aumentar la participación de las personas mayores en la fuerza laboral, aún cuentan con edades de jubilación obligatoria o avalan la existencia de sectores de actividad con edades de jubilación obligatoria.

Los organismos de las Naciones Unidas también tienen edades obligatorias de separación del servicio. Las políticas que regulan las edades de jubilación obligatoria no ayudan a crear empleo para los jóvenes, como se había previsto inicialmente, sino que reducen la capacidad de los trabajadores mayores de contribuir y reducen las oportunidades de que las organizaciones se beneficien de la capacidad de los trabajadores mayores.

Fuente: Organización mundial de la salud

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