Esta es la Casa de la Juventud de Guadarrama. Un magnífico edificio de principios del siglo XX, que el ayuntamiento consiguió por un proceso de permuta, y al que se añadió un imponente complejo con todo tipo de avances tecnológicos, aulas con aire acondicionado, salón de actos, etc. y que esta´reservado para quienes dicho ayuntamiento considera la élite: jóvenes menores de 30 años.

Allí los jóvenes (menores de 30 años) pueden ir a pasar el rato — jugar al ping pong o al futbolín (como se puede ver a través de la ventana en una de las fotografías),y a otras actividades culturales sin que se sientan incomodados por la presencia de personas “mayores” (mayores de 30 años). Un imponente complejo, pagado con el dinero de nuestros impuestos, pero dedicado discriminatoriamente a un sector con el que no se debe mezclar la gente mayor.

La encargada de dicha Casa de la Juventud (Eva Vázquez de Prada), dependiente de la concejalía de Juventud, afirmó literalmente que no se permitía ni siquiera la entrada en el edificio a los padres de los jóvenes (algunos querían ver las instalaciones o las actividades que allí hacen sus hijos) porque su presencia incomoda a los jóvenes. No se permite en dichas instalaciones ninguna actividad en la que puedan participar “no-jóvenes” (cualquiera mayor de 30 años).

A lo largo de meses se ha venido programando lo que iba a ser un gran programa profesional de ilusionismo. Se había reclutado para dicho programa a magos de nivel internacional y se anticipaba una importante repercusión en los medios de comunicación (tras la experiencia de un programa similar en El Escorial, que está ya en su tercer año). Tan sólo la Casa de la Juventud cuenta en el municipio de Guadarrama con las instalaciones necesarias para llevar a cabo dicho proyecto.

Tras meses de negociación ha habido finalmente que cancelar el proyecto ante la negativa rotunda de la concejalía de Juventud (respaldada por el Ayuntamiento) a permitir que en dicho edificio se lleve a cabo ninguna actividad en la que se admita a mayores de 30 años. Ni siquiera se ha accedido a “prestar” las aulas a la concejalía de Cultura, o a alquilar las aulas (como se hace con la Casa de la Cultura y otros edificios del ayuntamiento).

Esta aberración no es más que el resultado de un clima generalizado de discriminación por edad promovido por una clase inconsciente del antagonismo generacional que está sembrando y del sufrimiento y la injusticia a que está dando lugar.

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